Principios activos: Taninos

hamamelis
Hamamelis

Se han identificado más de 12000 sustancias químicas diferentes en las plantas y con toda seguridad queda un gran número por descubrir. Se denomina principios activos a aquellas sustancias químicas de las plantas que presentan una acción específica sobre el organismo. Según su naturaleza química se clasifican en varios grupos: glúcidos, lípidos, proteínas, vitaminas, minerales, alcaloides, glucósidos, esencias y resinas, ácidos orgánicos, taninos.

Principios activos: Taninos

Los taninos son compuestos fenólicos que coagulan la gelatina y otras proteínas, formando una capa seca y resistente a la putrefacción sobre la piel y las mucosas.

Poseen propiedades astringentes (coagulan el protoplasma celular), vasoconstrictora, hemostática, antibiótica, antiviral y antifúngica, antiinflamatoria intestinal y antidiarreíc, antisépticas y tonificantes. Secan y curten la piel y las mucosas, favoreciendo la resolución de los procesos inflamatorios y la cicatrización.

 Las dos aplicaciones clásicas son el tratamiento de la diarrea por vía interna. Por vía externa ejercen una acción vasoconstrictora, curtiente e impermeabilizadora de gran utilidad para tratar hemorroides, heridas y numerosos problemas de piel.

Los taninos proporcionan un sabor muy amargo y áspero, pudiendo provocar intolerancia en estómagos delicados. Las tisanas obtenidas por maceración extraen otros principios de la planta y solo una pequeña cantidad de taninos.

Ingeridos en dosis elevadas, los taninos pueden impedir la absorción de ciertas vitaminas y minerales, como el calcio y el hierro. Por eso, no se recomienda tomar plantas ricas en taninos durante largas temporadas (más de un mes) de forma continuada. Los taninos precipitan los alcaloides, por lo que hay una clara interacción entre ellos.

Se encuentran muy repartidos en el mundo vegetal. Las plantas con más taninos son agrimonia, bistorta, aliso, castaño, culantrillo, dríada, fresal (hojas), hamamelis, haya, madroño, olmo, nogal, pie de león, ratania, roble, salicaria, té, tormentilla y zarza.

Se encuentran en casi todas las partes de la planta: cortezas (roble, castaño, granado, quina), raíces o rizomas (fresal, ratania, ruibarbo), madera (acacia), hojas (zarzamora), flores (rosas), frutos (nuez, granadas, escaramujos) o semillas (kola)

Especies:

  • ericáceas (arándano, madroño, calluna)
  • rosáceas (zarzamora, agrimonia, tormentilla)
  • fagáceas (roble, castaño)
  • juglandáceas (encina)
  • poligonáceas (bistorta)
  • cesalpináceas (krameria)
  • litráceas (salicaria)
  • hamamlidáceas (hamamelis)

Fuentes:

  1. Gran enciclopedia de las plantas medicinales. Berdonces i Serra. Ediciones Tekal
  2. Enciclopedia de las plantas medicinales. Jorge Pamplona Roger

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