Preparación de plantas medicinales – Aceites medicinales

 aceites medicinales

Muchas plantas medicinales son ricas en aceites esenciales que se pueden obtener de dos maneras, mediante una destilación al vapor (aceites esenciales) o de forma similar a los vinos medicinales pero utilizando un aceite base en lugar de alcóhol (aceites medicinales o infundidos).

Al igual que el alcohol, el aceite es uno de los mejores disolventes orgánicos y algunas plantas medicinales transfieren mejor al aceite sus principios activos.

Algunos de los aceites esenciales presentes en las plantas medicinales son volátiles lo que hace que la planta sea aromática, como la menta piperita, mientras que en otras no lo son tanto, como sucede con el hipérico.

Como se indicaba al principio los aceites vegetales se pueden obtener de dos formas:

Los aceites esenciales se obtienen por destilación al vapor y es tarea de profesionales o personas con amplios conocimientos en el tratamiento de las plantas medicinales y que dispongan del equipo adecuado. Se trata de un proceso laborioso y complicado y se suelen comprar, por ello, ya preparados en las tiendas especializadas.

Los aceites esenciales deben utilizarse con mucha precaución, sobre todo al tratar niños o bebés, o, en caso de duda, recurrir a una alternativa. Se pueden emplear diluidos, 1 o 2 gotas de aceite esecial por cada 5 ml/1 cucharadita de aciete base (sésamo, por ejemplo).

Los aceites esenciales puros se utilizan sobre todo en aromaterapia, con un quemador de esencias, y es importante que sean lo más puros posible. Tambien se pueden utilizar en inhalaciones para tratar síntomas de los resfriados, catarros, tos, insomio o ansiedad pero es importante estar seguras del uso que hacemos.

Preparación de aceites medicinales

La preparación de un aceite medicinal es análoga a la de los vinos medicinales. Aunque tradicionalmente se ha tenía la costumbre de freír las plantas con el aceite para luego usarlo hoy en día se piense que este mecanismo no posee ventajas respecto a la maceración.

Para preparar un aceite medicinal se ponen las plantas medicinales bien picadas, secas o frescas (pero que no estén mojadas) en un tarro provisto de cierre hermético. Se cubren las hierbas con un aceite vegetal puro, como los de sésamo, oliva, coco, girasol o almendras y se revuelve bien. En la tapa del tarro colocamos una etiqueta indicando la planta medicinal utilizada, el aceite base y la fecha.

Es conveniente usar botella de vidrio, con cierre hermético (tapón de vidrio o corcho). Se coloca el tarro al sol o en un lugar caluroso de 4 a 8 semanas. El cambio de temperatura entre noche y día propicia una oscilación térmica que generalmente favorece la extracción de los principios activos de la planta.

Finalmente, se filtra el líquido por un tamiz, apretándolo lo posible para obtener todo el aceite y se guarda en un recipiente de cristal opaco, limpio, bien etiquetado, en un lugar fresco y oscuro para su conservación.

Los aceites medicinales son poco utilizados como uso interno por su sabor pero son muy prácticos en uso externo (como con escoceduras, quemaduras o eccemas). Uno de los aceites más populares es el aceite de hipérico, muy útil para tratar quemaduras, curar heridas, dar masajes e incluso, en pequeñas dosis para calmar dolores de estómago.

Fuente foto:

Siempreviva

Articulos relacionados

Artículos Relacionados

Deja un Comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.