Pelargonio, eficaz en el tratamiento de las afecciones respiratorias

 perlagonio Pelargonii radix

En el XI congreso internacional de fitoterapia “ciudad de Oviedo”, celebrado entre el 13 y 15 de abril de 2018, Ester Risco presentó una interesante ponencia bajo el título Eficacia de pelargonium sidoides en las afecciones respiratorias cuya conclusiones resumimos hoy.

Ester Risco es Profesora asociada Facultad de Farmacia de la Universidad de Barcelona así como Profesora asociada IQS de la Universidad Ramón Llul.

La primera especie de Pelargonium de la que se conoce su cultivo fue Pelargonium triste, nativa de Sudáfrica. Probablemente fue llevada al jardín botánico de Leiden antes de 1600 a bordo de barcos que atracaban en el Cabo de Buena Esperanza.

Original del sur de África, fue durante la época de la colonización del sur de este continente, cuando los colonos realizaron un primer contacto con la planta y con su uso medicinal. Las primeras pruebas con raíz de Pelargonium dieron resultados positivos para su consumo tratando infecciones respiratorias, dolor de pecho y la cicatrización de heridas.

La droga vegetal es la Raíz de pelargonio (Pelargonii radix). Según la Farmacopea Europea, consiste en los órganos subterráneos desecados, usualmente fragmentados, de Pelargonium sidoides DC y/o Pelargonium reniforme Curt., con un contenido mínimo de un 2% de taninos, expresados como pirogalol.

Estudios preclínicos han mostrado que la raíz de pelargonio presenta actividad antiviral, antibacteriana y una interesante actividad inmunomoduladora, en la que están implicados múltiples mecanismos.

Pelargonio, eficaz en el tratamiento de las afecciones respiratorias

La utilización de la raíz de pelargonio con fines terapeúticos arranca en la medicina tradicional del Sur de África, donde se ha utilizado en el tratamiento de las infecciones del tracto respiratorio y de la diarrea y la disenteria. Fue introducida en Europa a finales del siglo XIX.

Según se indica en la ponencia, en numerosos estudios clínicos aleatorizados, doble ciego y controlados con placebo, el pelargonio ha demostrado eficacia en el tratamiento del resfriado común, bronquitas aguda, sinusitis, faringoamigdalitis e incluso en la prevención de crisis asmáticas.

Complementariamente, estos estudios clínicos han avalado la rápida reducción de toda la sintomatología asociada las afecciones respiratorias, tanto en severidad como en duración (incluyendo dolor de cabeza, congestión nasal, cansancio, trastornos del sueño, pérdida de apetito y malestar general). El uso prolongado de pelargonio no ha presentado efectos adversos relevantes.

Por tanto, la raíz de pelargonio se presenta como un tratamiento de mucho interés para las afecciones respiratorias, sean de origen vírico o bacteriano, no solo para el resfriado común sino también en pacientes con bronquitis, tanto aguda como en las exacerbaciones agudas de la bronquitis crónica.

Los multiples mecanismos por los que operan los principios activos del pelargonio ofrecen una acción directa sobre el patógeno y un estímulo paralelo del sistema inmune. Complementariamente, facilitan la recuperación del paciente al reducir el cansancio, astenia y malestar general que acompaña al proceso infeccioso.

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