Espino albar, extraordinaria planta medicinal para los problemas de corazón

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Vamos a centrarnos hoy en las extraordinarias propiedades que diferentes partes del espino albar ofrecen ante numerosos de los más habituales problemas de corazón. Estamos, sin duda, ante una de las plantas estrella de la fitoterapia para el tratamiento de estos problemas.

El espino albar o blanco (Craetagus monogyna) es un árbol de hoja de caduca, natural de climas templados, que produce racimos de flores blancas o rosadas a finales de la primavera. Un famoso ejemplar, el espino de Glastonbury, tenía la peculiaridad de florecer dos veces al año, una a finales de la primavera (como es habitual en los espinos), y otra durante el invierno, una vez pasados sus momentos más duros.

El espino albar proporciona unas medicinas excelentes para el corazón y la circulación. Se utilizan como droga las flores y hojas de las sumidades floridas desecadas. Los principales componentes de la sumidad de espino blanco son flavonoides y proantocianadinas. Los primeros son abundantes en las inflorescencias y los segundos en las hojas.

El espino blanco es una hierba china ampliamente utilizada para el tratamiento de dolencias gastrointestinales y problemas cardíacos y se consume como alimento. En América del Norte, el papel del tratamiento de los problemas cardíacos se remonta a 1800.

Espino albar, extraordinaria planta medicinal para los problemas de corazón

Como vamos a ver a continuación y durante las próximas semanas, el espino albar es una auténtica joya en el tratamiento de multiples problemas cardiacos y circulatorios.

Problemas de corazón para los que está indicado el uso de espino blanco:

  • Insuficiencia cardíaca leve (grados I y II de la NYHA. Aunque algunos autores, la indican también para el grado III).
  • Alteraciones del ritmo cardíaco que no requieran el uso de digitálicos: palpitaciones, taquicardia paroxística, extrasístoles, bradiarritmia.
  • Enfermedades cardíacas degenerativas. Corazón senil
  • Prevención de anginas de pecho
  • Recuperación post-infarto

El uso de espino albar también ha mostrado muy buenos efectos en el tratamiento de ansiedad, insomnio y manifestaciones clínicas atribuibles a alteraciones neurovegetativas. En esto nos centraremos en un artículo dentro de unas semanas.

Tanto la ESCOP como la Comision E consideran indicaciones aprobadas del espino albar la insuficiencia cadiaca grado II (NYHA). La ESCOP también aprueba su uso para alteraciones del ritmo cardiaco de causa nerviosa y como coadyuvante en el tratamiento de alteraciones de la función cardiaca o circulatoria.

Debido las propiedades de las sumidades floridas de espino blanco en cuanto a la agregación antiplaquetaria y a su efecto vasodilatador, algunos autores recomienda su uso como vasodilatador periférico para la mala circulación en caso de:

  • Enfermedad de Raynaud
  • Enfermedad de Buerge
  • Claudición intermitente
  • Varices

En próximos artículos me centraré en profundizar en la acción farmacológica resultado del tratamiento con espino albar así como en los ensayos clínicos que justifican los usos apuntados.

Contraindicaciones

No se han descrito interacciones con otros medicamentos. Sin embargo, se estima que puede potenciar los efectos de medicamentos cardíacos como la digoxina y los betabloqueantes. Se recomienda no asociar con heteróxidos cardiotónicos ni benzodiazepina, excepto bajo control de un especialista.

Efectos secundarios

Se considera que posee un amplio margen terapéutico. Los ensayos clínicos demuestran una buena tolerabilidad y una baja incidencia de efectos adversos que son de escasa gravedad y poco duraderos (náuseas, cefalea, sudoración, trastornos digestivos leves, erupciones de escasa gravedad y una ligera bradicardia).

Precauciones

No se han descrito efectos por sobredosificación, ni teratogénicos, mutagénicos ni carcinogénicos.

Por falta de datos, no se recomienda su uso durante el embarazo, excepto bajo prescripción y control médico.

Precauciones especiales:

Si tras seis semanas en tratamiento los síntomas persisten o si aparecen edemas maleolares, se debe consultar al médico.

Si aparece disnea o dolor en la región precordial que irradie hacia los brazos, parte superior del abdomen o cuello, es conveniente acudir de inmediato a una revisión médica.

Anexo: Insuficiencia cardíaca

Para poder comprender un poco mejor el rango de utilidad del Espino Albar es fundamental profundizar un poco en la definición de la insuficiencia cardíaca y en la clasificación que se utiliza actualmente.

La clasificación funcional clásica de la insuficiencia cardíaca se debe a la New York Heart Association (NYHA). Este sistema de puntuación documenta la severidad de los síntomas en un paciente cualquiera con insuficiencia cardíaca, y puede ser usado para evaluar la respuesta al tratamiento aplicado, de estar el paciente en una etapa terapéutica. Aunque su uso es muy amplio, la puntuación de la NYHA no es fielmente reproducible de un individuo a otro ni es útil para predecir con certeza la cantidad de la limitación a la actividad física de cada paciente con insuficiencia cardíaca crónica (ICC), es decir, la distancia de caminatas o el grado de tolerancia al ejercicio en las evaluaciones formales. Con frecuencia, la insuficiencia cardíaca crónica se pasa por alto debido a la falta de una definición universalmente aprobada y a las dificultades diagnósticas, en especial si la condición se considera «leve».

La NYHA define cuatro clases de IC, sobre la base de la valoración subjetiva que hace el médico durante el interrogatorio clínico, fundamentado sobre la presencia y severidad de la dificultad respiratoria.

  • Grado I: No se experimenta limitación física al movimiento, no aparecen síntomas con la actividad física rutinaria, a pesar de haber disfunción ventricular (confirmada, por ejemplo, por ecocardiografía).
  • Grado IIA: Ligera limitación al ejercicio, aparecen los síntomas con la actividad física diaria ordinaria —por ejemplo, subir escaleras— resultando en fatiga, disnea, palpitaciones y angina, entre otras. Desaparecen con el reposo o la actividad física mínima, momento en que el paciente se está más cómodo.
  • Grado IIIA1 : Marcada limitación al ejercicio. Aparecen los síntomas con las actividades físicas menores, como el caminar, y desaparecen con el reposo.
  • Grado IVA: Limitación muy severa, incapacidad para realizar cualquier actividad física. Aparecen los síntomas aún en reposo.

Fuentes:

  1. El tutor de las plantas medicinales. Anne McIntyre
  2. Fitoterapia. Vademecum de prescripción. 4ª Edición. Autores: Bernat Vanaclocha y Salvador Cañigueral

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